El valor no está en el número de componentes
El valor de un sistema de diseño está en que el equipo pueda tomar decisiones coherentes y explicables en situaciones nuevas, no en el número de componentes. Mantenga juntos los tokens básicos, los límites de los componentes y las reglas de contenido para que la interfaz conserve su ritmo al crecer.
Un sistema que solo tiene componentes y no registra las decisiones empieza a bifurcarse al llegar a la segunda línea de productos. Todos hacen excepciones razonables, pero nadie sabe cuáles se han aprobado.
Definir primero las unidades mínimas
Defina primero las unidades mínimas reutilizables y registre las excepciones como decisiones explícitas. Una excepción no es un fracaso; una excepción sin documentar sí lo es.
Los tokens van antes que los componentes. Una vez estabilizados los colores, el espaciado, los radios de las esquinas y los tamaños de letra, las diferencias se reducen a la estructura, que sí se puede debatir.
Revisar los límites en lugar de acumular variantes
Cuando un componente no responde a una tarea real, revise primero sus límites en vez de seguir añadiendo variantes. Una séptima variante suele indicar que la abstracción inicial se trazó en el lugar equivocado.
Sitúe la documentación donde la vean quienes la usan. La adopción del sistema depende de su visibilidad en el flujo de trabajo, más que de lo completo que sea.